Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —le responde llorando—, no penséis mal porque he venido en secreto, pues sólo lo he hecho pensando en el honor. Vengo a presentaros una queja contra vos mismo, que no puedo apelar ante nadie más y sólo vos podéis hacer justicia, para ello no es necesario que seáis señor de vos mismo.
Le contesta que no piensa mal, «sed bienvenida, doncella. Si os he hecho algo malo, lo repararé con gusto, pero decidme qué ha sido».
—Señor, me quejo de que os he rogado a través de mi padre que me tomarais por esposa, y vos no habéis querido escuchar ni su ruego, ni el mÃo, y me habéis rechazado: me gustarÃa saber por qué, si me lo queréis decir.
—Por Dios, no se debe en absoluto a que no seáis suficientemente bella y valiosa para uno de los más altos caballeros del mundo; al contrario, sois mujer muy noble y rica. La razón es tan grande como le he dicho a vuestro padre, y os lo diré a vos también; no puedo tomar esposa hasta que no haya terminado la búsqueda que he emprendido. Si lo pudiera hacer ahora, y me casara con vos, y muriera en la búsqueda, ¿no serÃa una gran desgracia?
—Señor, ¡que Dios os defienda de la muerte! PreferirÃa quedarme soltera; si queréis, os esperaré, pero tenéis que prometerme que no os casaréis sin decÃrmelo antes.