Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Héctor le responde que no puede prometérselo, pues si tiene que cumplir esa condición, teme encontrarse ante alguna dificultad y verse obligado a mentir a la fuerza.
—Ciertamente, por nada desearÃa que mintierais, pero haced lo que os voy a pedir, ya que os he perdido para siempre: prometedme que no os casaréis si no es con la mujer a la que queráis más que a todas las otras, y prometedme que no faltaréis a vuestra palabra ni por tierras, ni por heredades.
—Por Dios, esa condición sà que la puedo mantener; os lo prometo como caballero leal que asà lo haré, y que Dios deje de ayudarme el dÃa en que me case con una mujer que no sea la que más quiero.
Entonces se marcha la doncella muy contenta y sonriente, y le dice a la muchacha que iba con ella, que ha dado muy buen término a sus preocupaciones; luego, se dirige a donde está su padre y le cuenta lo que Héctor le acaba de prometer y asegurar, «y pienso que antes de que el año llegue a su fin, me amará más que a ninguna mujer que haya en el mundo, tanto me voy a esforzar en ello». El padre le responde que nunca se habÃa alegrado tanto como se alegrará si eso llega a ocurrir. Y asÃ, dejaron de hablar del asunto hasta la mañana siguiente, en que la doncella fue a despertar a Héctor, diciéndole que Dios le dé honor, a lo que él le contesta que haga lo mismo con ella.