Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —dice la doncella—, quiero que os llevéis prendas de mi amor. Tomad este anillo; llevadlo con vos y de ese modo llevaréis más de lo que se ve, pues tenéis todo mi corazón.
Toma el anillo, se lo agradece mucho y se lo pone en el dedo, quedándole muy bien.
—Señor, os lo doy a condición de que no penséis mal.
Héctor pide sus armas y se las dan, pues el señor no pudo retenerlo más tiempo, a pesar de su insistencia. YvaÃn y Saigremor, por su parte, también se arman. Héctor se despide de la doncella, que está triste y lo encomienda a Dios con alegrÃa: está triste porque el caballero se va a la ventura; alegre, por el gozo que espera obtener de la piedra que hay en el anillo que lleva Héctor. Es de tal naturaleza esa piedra que si se le da a una mujer o a un hombre, desde el dÃa que se le haya dado, crecerá y aumentará sin cesar su amor, si se lo ha otorgado, mientras lleve el anillo. La doncella le habÃa pedido a Héctor que se lo pusiera por su amor, por eso habÃa guardado su padre durante mucho tiempo el anillo y gracias a él, habÃa querido siempre a su mujer.