Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Deja al enano y avanza por delante de las parihuelas; saluda a los que lo llevan, pero no le responden una palabra. Cuando ya los estaba adelantando, las heridas del muerto, que olían mal, empiezan a sanar. Entonces, el enano se pone a gritar: «¡Coged al asesino, coged al asesino!». Alrededor de las parihuelas había hasta veinte caballeros: unos no estaban armados y otros iban completamente armados, a excepción de la cabeza. Uno de ellos mira y reconoce a Héctor por sus armas; entonces dice:
—Por Dios, ése mató a mi señor.
Todos empiezan a gritar; los que no estaban armados, piden las armas, y los que las llevaban vestidas, toman los yelmos, a la vez que dicen que se dé por muerto. Héctor se dirige al centro del campo y ataca al primero que va contra él, golpeándolo de forma que lo derriba en el suelo; abate a tres antes de que se le quiebre la lanza; después de que se le rompiera, tomó la espada y se enfrenta con ellos violentamente, montando a caballo a su gusto.