Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor, no vais nada bien.
—¿Por dónde debo ir, pues?, pregunta Héctor, sin recelar la traición.
—Os llevaré sin rodeos —responde el traidor.
Cabalga él delante y el caballero por detrás; abandonan el buen camino y toman una vieja senda, llena de hierba y apenas frecuentada. Héctor le dice que no piensa que vayan bien, pues esa senda es muy vieja.
—Señor, sea como sea, va derecha al camino ancho, del que os desviasteis hace mucho, pero os conduciré a él rápidamente.
El escudero sigue delante y Héctor va detrás, y cabalgan sin detenerse hasta que ven la Fuente de la Ermita: se llamaba asà porque al pie de la montaña en la que estaba, habÃa una ermita que no bebÃa otra agua. Al llegar a la fuente, le pregunta el escudero:
—Señor, ¿habéis comido hoy?
—No, en verdad.
—Señor, tengo un pan y mucha hambre. En mala hora tendrÃais qué comer si no bebierais, pues ésta es la fuente más saludable y más digna de admiración de Gran Bretaña: no hay ningún caballero, por enfermo o herido que esté, que si bebe en ella no reciba salud por todo el cuerpo. Ya que no habéis comido, descabalgad y tomaos dos o tres sopas, pues yo no puedo seguir en ayunas.