Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Todos los caballeros y servidores se van; Ladomás se acuesta sobre un tapiz y hacen desarmar a Héctor. Ladomás ordena que encierren a Héctor en una habitación donde no lo vean sus gentes, ni él, ni su padre, pues podría atacarle algún loco, contra el que no sería posible protegerlo. Lo meten en una habitación, bajo promesa de que no se moverá si no es con permiso del señor. Mientras, han bajado las parihuelas en el patio, renovándose el dolor al llevar el cuerpo a la sala. Han llamado a los sacerdotes y a los clérigos para que celebren los oficios que corresponden a un cuerpo presente, ya que el señor había hecho que lo trajeran de una distancia de dos jornadas largas, porque quería que lo enterraran en el castillo; y si no hubiera sido tan anciano como era, nada habría podido proteger a Héctor de que lo matara, pero ya sólo se preocupaba por la salvación de su alma. Le reconforta lo que Héctor había hecho por su hijo Ladomás, combatiendo con Guinas para salvarle.
De este modo, estaba Héctor en la habitación, con todo lo que necesitaba. La doncella por la que había combatido con Guinas, le da compañía siempre que puede escapar hasta allí. El día siguiente entierran a Maltaillié: sería imposible contar el duelo que hacen por él todas aquellas gentes, e incluso el mismo Héctor ha llorado mucho.