Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El clérigo del ermitaño había pensado, mientras tanto, que sería una lástima no ver el choque: fue al castillo por un atajo y se subió a lo alto de la muralla. Cuando ve que mi señor Galván no se movía, lo siente mucho, pues le hubiera gustado verle combatir, y piensa que conseguirá que se decida: baja de la muralla, se dirige a la plaza y allí va a encontrarse con un hermano del duque que salía del combate, porque se encontraba en una situación delicada; después de haber luchado con gran valor, tenía que cambiar de yelmo.
—Señor —le dice el clérigo—, ¡en mala hora os vais! Os voy a indicar cómo pueden ser completamente derrotados vuestros enemigos.
El hermano del duque le pregunta de qué modo.
—Por Dios, ahí está el mejor caballero de cuantos han llevado escudo; si lo podéis convencer, habréis ganado.
—¿Cómo se llama?
—Es mi señor Galván, el sobrino del rey Arturo.
Al oírlo siente la mayor alegría.
—¿Quién es —pregunta—, pues veo a dos caballeros?
—El que lleva el escudo blanco.