Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago El caballero tira entonces del freno, a la vez que le dice al clérigo que procure que no lo sepa nadie más; a lo que le responde que asà será. Luego, se dirige a mi señor Galván al galope, lo saluda desde tan lejos como puede oÃrlo y él le devuelve el saludo.
—Señor caballero —dice el hermano del duque—, venid a ayudarnos, haréis bien y obraréis de forma cortés. Podéis ver que tenemos gran necesidad de ayuda y que defendemos nuestro derecho y el de nuestros herederos frente a los que nos atacan.
—En verdad, no sabÃa cómo iba esto; he visto allà a un caballero que no se mueve, y me habÃa parecido que lidiabais a fuerzas iguales.
—Señor, no lo hacemos asÃ, pues somos muchos menos.
—Iré con mucho gusto, pero acercaos a aquel caballero y rogadle que os ayude, pues un valiente cuenta mucho.
El hermano del duque asà lo hace, va y se lo ruega.
—¿Se lo habéis pedido a aquel caballero de all�
—SÃ.
—¿Contáis con él?
—SÃ, señor.
—¿Sabéis quién es?