Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago Los que están al lado de mi señor Galván lo hacen muy bien, y acosan de tal forma a los del otro lado, que se dan por vencidos, aunque son más, y empieza la persecución. Los del castillo van tras ellos picando espuelas, y mi señor Galván y Giflete les siguen de cerca; mi señor Galván continúa preguntándose, admirado, quién puede ser. Llegan a una zanja; mi señor Galván siente que su caballo va con mucho brÃo, y lo deja saltar; luego, llegan a otra, pero mi señor Galván teme por su caballo y tira de las riendas con tanta fuerza que una de ellas se le rompe. Giflete le sujeta al animal por la rienda se lo detiene y le anuda la correa, mientras le dice a mi señor Galván:
—Señor, estoy sirviendo no sé a quién, pues estoy de este lado sólo por vos. Os conjuro por lo que más queráis del mundo, que me digáis quién sois.
Mi señor Galván le dice su nombre, y Giflete se pone muy contento.
—Señor —exclama—, sed bienvenido por encima de todos los hombres; que Dios no me vuelva a ayudar, si no habÃa sospechado que erais vos desde que me derribasteis.
—¿Quién sois vos?
—Señor, soy Giflete.