Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Claro que sÃ; sois mi señor Galván, y ese otro caballero se llama Giflete.
Mi señor Galván se echa a reÃr, la toma entre sus brazos y empieza a besarla con la mayor dulzura que puede, colocándola entre él y el suelo, quiere hacer su voluntad. Ella le dice que en vano lo intenta, que no lo conseguirá, «pero os entregaré a una más bella, os lo prometo, antes de tres dÃas, si os atrevéis a seguirme; nunca veréis una más hermosa. Os ruego, si queréis tener alegrÃa de la cosa que más améis en el mundo, que no me echéis más al suelo, pues os arrepentiréis».
Mi señor Galván se lo concede.
Giflete se ha esforzado tanto con la suya, que le ha otorgado su amor y que haga con ella lo que quiera; él le ha prometido que la seguirá a donde ella desee llevarle. Se van entonces a un lugar muy placentero, un poco distante de donde estaba mi señor Galván, y allà hacen cada cual su voluntad: Giflete se ha quedado atrapado en un amor tan grande por la suya, que no quiere a nada tanto como a ella.
Por su parte, la doncella que está junto a mi señor Galván le invita a que la siga, y él le responde que ya está dispuesto; llama a Giflete y le pregunta que si se irá de aquel lugar.
—SÃ, señor, a donde quiera esta doncella, a quien pertenezco.