Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —le dice la doncella a mi señor Galván—, marchaos, que Giflete no os seguirá.
Mi señor Galván le pregunta a Giflete si será asÃ, a lo que este responde que sà y que se irá con ella a donde quiera llevarle.
—Que Dios os proteja, le dice mi señor Galván.
—Id con Dios. ¿A dónde vais?
—Seguiré a esta doncella a donde vaya.
—Por Dios —dice la doncella—, no debéis preocuparos, pues no os llevaré a ningún sitio donde no recibáis si no honra y en el que —según pienso— se os acogerá como serÃa de desear.
Con esto, se separan de Giflete y de su amiga y cabalgan durante toda la noche hacia donde la doncella va, que conoce bien el camino y no se detienen hasta que ven en el bosque un hermoso fuego. La doncella se dirige hacia allà y se encuentra con otra doncella y dos escuderos completamente armados. El fuego era muy grande y muy hermoso, porque el invierno ya estaba bien entrado, que era a final de septiembre y la nieve y las heladas se acercan, a la vez que las mañanas y las tardes refrescan.