Historia de Lanzarote del Lago
Historia de Lanzarote del Lago —Señor —le dice entonces la dama—, si os parece bien, iré a ver al duque mi señor, y le diré que mi marido está dispuesto a defenderse frente a él —gracias a Dios—, mediante un caballero, por si hay alguien que se atreva a atacarle.
—Señora, me parece bien. ¿Está muy lejos?
—No, señor, no hay más de cinco leguas hasta allÃ.
La dama hace que saquen un caballo, monta en la silla, se marcha acompañada por algunos servidores. Mi señor Galván le aconseja que no le dé a nadie noticias suyas, sino que es un caballero, «y mañana, tan pronto como sepáis que la batalla va a tener lugar, haced que vengan a buscarme al galope, pues querrÃa ir lo más oculto posible».
Con esto, la dama se pone en marcha; su sobrina se le acerca y le dice que vaya tranquila, que es el mejor caballero de cuantos han llevado escudo. Se reconforta mucho, y menos preocupada que antes, llega al castillo, donde consigue hablar con su señor, al que se lo dice; al marcharse, exclama: «¡Señor Dios, ayudadnos, ya que no tenemos culpa!».