Historia de Merlin
Historia de Merlin —Pienso que, si es cierto lo que me has contado, no tendrás que preocuparte.
—Asà me guarde Dios de muerte vil y de castigos, como que es todo verdad.
—Me has prometido cumplir la penitencia, mantener tu arrepentimiento y abandonar el pecado.
—Asà es, señor.
—Entonces, abandonarás toda lujuria: te la prohÃbo completamente, salvo la que sobreviene entre sueños, que nadie puede evitarla. Tú verás si podrás hacerlo.
—SÃ, muy bien; si me aseguráis que no me condenaré, no volverá a ocurrirme.
—Te defenderé ante Dios, según los mandamientos que nos hizo al colocarnos en la tierra.
La joven acepta la penitencia que le pone el santo hombre y llora con profundo arrepentimiento. El confesor le hace la señal de la cruz y la bendice, volviéndola al buen camino lo mejor que puede por amor a Jesucristo; mientras, piensa cómo puede ser verdad lo que la muchacha le ha contado, hasta que concluye que ha sido engañada por el diablo: la llama y la lleva a donde está el agua bendita, y le hace que beba en el nombre del Padre y del Hijo y del EspÃritu Santo, y luego se la echa por encima, diciéndole:
—No te olvides de mis mandamientos; siempre que me necesites, ven a verme.