Historia de Merlin
Historia de Merlin A continuación, la santigua y la encomienda a Dios. La joven toma el camino y regresa a su casa; llevó una vida muy santa y de gran sencillez.
Cuando el diablo vio que se habÃa quedado sin ella y que no podÃa enterarse de lo que hacÃa, como si no hubiera existido nunca, se encolerizó porque la habÃa perdido. Y asà quedaron las cosas hasta que la semilla que llevaba dentro no pudo ocultarse durante más tiempo, y engordó tanto que las demás mujeres se dieron cuenta: la miraban por los lados y le preguntaban si estaba encinta y quién era el que la habÃa embarazado.
—Asà me libere Dios —contestaba— de esta carga con alegrÃa, que no lo sé de forma cierta.
—¿Os lo han hecho tantos hombres que no sabéis quién fue?
—Que Dios no me permita que dé a luz nunca si a sabiendas hice algo para encontrarme en esta situación.
—Buena amiga —le dicen santiguándose al oÃrla—, eso no puede ser, y nunca le ocurrió tal cosa a nadie. Quizá queréis al que os lo hizo más que a vos misma, y lo queréis encubrir; será una gran desgracia para vos, pues en cuanto lo sepan los jueces, tendréis que morir.
Al oÃr que morirÃa, sintió un gran temor y les contestó al punto: