Historia de Merlin
Historia de Merlin —Que Dios salve mi alma: no vi nunca, ni conocí, al que me lo hizo.
Las demás mujeres se marchan, dejándola por loca y diciéndole:
—En mala hora se hizo vuestra bella casa y su tierra, y su hermosa construcción: todo está perdido.
Al oír estas palabras, sintió un gran miedo y acudió a su confesor, al que le contó lo que las mujeres le habían dicho. El santo hombre la vio embarazada de un niño vivo y se quedó sorprendido:
—Buena hermana —le dijo—, ¿habéis cumplido en todo momento la penitencia que os puse?
—Sí, señor; en nada falté.
—¿Y sólo os ocurrió eso una vez?