La busqueda del santo Grial

La busqueda del santo Grial

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando el buen hombre lo oyó, le manda hacer tal penitencia como él piensa que podría hacerla; lo absuelve y bendice y le ruega que permanezca todo el día con él. Lanzarote le responde que a la fuerza está obligado a hacerlo, pues no tiene ni caballo sobre el que pueda montar ni escudo, ni lanza, ni espada.

—En eso os ayudaré bien —le dice el ermitaño— antes de mañana por la noche, pues cerca de aquí vive un hermano mío que es caballero que me enviará caballo, armas y todo lo que sea necesario tan pronto como se lo pida.

Lanzarote responde que entonces permanecerá con gusto y el buen hombre se alegra y se pone contento.

Así permaneció Lanzarote con el ermitaño que le aconsejaba hacer el bien, diciéndole tan buenas palabras que Lanzarote se arrepintió mucho de la vida que había llevado durante tanto tiempo, pues se daba cuenta de que si hubiera muerto, habría perdido el alma, y si hubiera sido alcanzado su cuerpo por casualidad, habría quedado malherido por la madera. Por eso se arrepiente del loco amor que tuvo hacia la reina y que ha mantenido durante mucho tiempo. Se lamenta, se escarnece y jura en su corazón que no volverá a recaer.

Aquí deja la historia de hablar de él y vuelve a Perceval.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker