La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial »Después de esta mesa —continúa— hubo otra semejante hecha en recuerdo de aquélla: era la mesa del Santo Grial, en la que se hicieron muchos milagros en otro tiempo, y que llegó a este paÃs en tiempos de José de Arimatea al comienzo de la cristiandad; todos los nobles y los creyentes deberÃan tener presente este milagro en su memoria. Sucedió que José de Arimatea vino a esta tierra y con él mucha gente —tanta que podÃan ser cuatro mil—, todos pobres. Cuando llegaron a este paÃs se entristecieron mucho, pues tuvieron miedo de que les faltara comida, porque eran muy numerosos. Un dÃa vagaban por un bosque donde no encontraron comida ni gente y estaban todos desconsolados, pues no conocÃan la tierra. Pasaron aquel dÃa asà y a la mañana siguiente buscaron alimentos por todas partes; encontraron a una anciana que llevaba doce panes del horno; se los compraron y cuando quisieron repartirlos surgió entre ellos la ira y el mal talante, pues unos no se ponÃan de acuerdo con los otros. Esta situación fue anunciada a José, que se enfadó mucho cuando lo supo. Ordenó que le fueran llevados los panes y asà lo hicieron. También fueron ante él los que los habÃan comprado y supo por la boca de éstos que unos no querÃan ponerse de acuerdo con los otros. Entonces ordenó a todo el pueblo que se sentaran como si estuvieran en la Santa Cena; él despedazó los panes y los fue repartiendo, y puso a la cabecera el Santo Grial, con cuya venida los doce panes bastaron, de forma que todo el pueblo, que eran fácilmente cuatro mil personas, fue alimentado y saciado de manera milagrosa. Cuando vieron esto, dieron gracias y alabaron a Nuestro Señor porque les habÃa socorrido de forma tan clara.