La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Tan pronto como hubo dicho esto se desvaneció el anciano de tal forma que Perceval no supo qué había pasado. Entonces dijo una voz:
—Perceval, has vencido y estás a salvo. Entra en esta nave y vete a donde te lleve la ventura; no desmayes por lo que veas, pues a cualquier lugar al que vayas te conducirá Dios. Tendrás la suerte de encontrar en breve a tus compañeros Boores y Galaz, que son a los que tú más quieres.
Al oír estas palabras siente una alegría tan grande que mayor no se puede tener. Tiende sus manos hacia el Cielo y da gracias a Nuestro Señor por haberle llevado tan bien; toma las armas y una vez armado entra en la nave y se lanza al mar, alejándose de la roca tan pronto como el viento le da en la vela. Aquí deja la historia de hablar de él y vuelve a Lanzarote, que había permanecido en casa del anciano que le explicó también el significado de las tres frases que la voz le había dicho en la capilla.