La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Cabalgaron así ocho días sin hallar ninguna aventura. Esto les cansa mucho; un día llegaron a un bosque grande y extraño en el que no encontraron a ningún hombre ni mujer; por la tarde vieron entre dos rocas, en una montaña, una capilla vieja y antigua, que estaba tan destruida que parecía deshabitada. Cuando llegaron allí, descabalgaron y se quitaron los escudos; dejaron las lanzas fuera de la capilla, junto a la pared; después alivian a sus caballos de los frenos y las sillas y los dejan pastar por la montaña; se desciñen las espadas y las dejan a un lado, pues quieren acercarse al altar a hacer las oraciones y ruegos, como deben hacer los buenos cristianos. Después de rezar, van a sentarse sobre un poyo que había en la cancela y se hablan de muchas cosas, pero no piensan en comer, porque sabían bien que en este punto se desesperarían por poca cosa; dentro había mucha oscuridad pues no había lámparas ni cirios que ardiesen; después de velar un poco, se durmieron el uno junto al otro.