La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Cuando ya estaban dormidos, le vino a cada uno una visión admirable que no hay que olvidar, sino que debe recordar la historia, pues tiene una gran motivación. Galván vio mientras dormía, al menos eso le pareció, que estaba en un prado lleno de hierba verde y de flores, de las que había una gran cantidad; en este prado había una cerca en la que comían ciento cincuenta toros; los toros eran orgullosos y completamente moteados, excepto tres; de estos tres, uno no era ni manchado ni sin manchas sino que tenía rastro de manchas; los otros eran tan blancos y tan hermosos que no podían serlo más; los tres toros estaban uncidos por el cuello mediante un yugo fuerte y resistente; y todos decían: «Vamos a buscar mejor pasto que éste», y entonces salían y se iban por medio de la landa, que no por medio del prado, y se quedaban por allí mucho tiempo; cuando volvían, faltaban la mayoría de ellos, y los que volvían estaban tan delgados y tan cansados que apenas se podían tener en pie; de los tres que no tenían manchas, uno volvía y los otros dos se quedaban; cuando ya estaban de nuevo en la cerca se produjo entre ellos una gran pelea porque les faltaba la comida y tenían que irse cada uno por su lado.