La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Ahora se va Boores y cabalga durante todo el día hasta la hora de nona. Poco después de esta hora, miró hacia arriba al aire y vio que un gran pájaro volaba por encima de un árbol viejo y seco, completamente abandonado, sin hojas y sin fruto; después de haber volado un buen rato a su alrededor, se posó sobre el árbol, en él estaban sus propias crías, no sé cuántas, pero todas estaban muertas. Al posarse allí y encontrarlas sin vida, se hería con su propio pico en el pecho, hasta que hacía salir la sangre y tan pronto como aquéllas notaban la sangre caliente, volvían a la vida y él moría entre ellas, de forma que la sangre del gran pájaro les devolvía la vida. Cuando Boores vio este suceso, se maravilló mucho de lo que pudiera ser, pues no acierta a comprender qué cosa podría ocurrir que guardara semejanza con ésta, pero se daba cuenta de que debía tener un significado extraordinario. Durante un buen rato estuvo observando el árbol por ver si el gran pájaro se volvía a levantar, pero no sucedió, pues ya estaba muerto, y cuando lo comprobó, volvió a tomar su camino y cabalgó hasta después de vísperas.