La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial Entonces se lo coloca al cuello y lo saca fuera del monasterio; cuando llega a su caballo, le dice a Galaz:
—Señor, si os agrada, desearÃa que os esperarais aquà hasta que yo os pueda decir en qué queda esta aventura, pues si fracaso, me gustarÃa que vos lo supierais, porque bien sé que vos la llevarÃais a cabo sin dificultad.
—Con gusto os esperaré —le contestó Galaz.
Monta sobre el caballo y los hermanos le dan un escudero para que le acompañe y para que devuelva el escudo al monasterio, si tiene que hacerlo.