La busqueda del santo Grial
La busqueda del santo Grial —Señor —le contesta—, Castillo de las Doncellas; es un castillo desdichado y son desdichados todos los que allà hablan: toda piedad está fuera de él y todo sufrimiento esta dentro.
—¿Por qué? —pregunta Galaz.
—Porque se afrenta a todos los que entran en él; por eso os aconsejarÃa, señor caballero, que os volvieseis; pues de seguir adelante, sólo recibiréis afrenta.
—Que Dios os guÃe, buen hombre —le dice Galaz—, pues no me volverÃa por mi voluntad.
Mira sus armas, comprueba que no le falta nada y cuando ve que lo lleva todo se dirige aprisa al castillo.
Encuentra entonces a siete doncellas, ricamente montadas, que le dicen:
—Señor caballero, ¡habéis pasado los lÃmites!
Él contesta que los lÃmites no le detendrán y que irá al castillo. Avanza durante todo el dÃa, hasta que encuentra un criado que le dice que los del castillo le prohÃben seguir adelante hasta que no sepan lo que quiere.
—No quiero más que la costumbre del castillo.
—Ciertamente —le dice aquél—, ésa es cosa que deseáis en mala hora; la tendréis de tal modo que ningún caballero la podrá acabar. Esperadme aquà y recibiréis lo que buscáis.