La canción de Rolando
La canción de Rolando CUANDO VE Carlos que han muerto todos los infieles, los unos por el hierro y la mayoría ahogados, y el rico botín que han recogido sus caballeros, echa pie a tierra, el rey gentil, y postrado en el suelo da gracias a Dios. Cuando se incorpora, se ha puesto ya el sol. Y dice el emperador:
—Es hora de establecer nuestro campamento; para volver a Roncesvalles es ya muy tarde. Nuestros caballos están rendidos y maltrechos. Quitadles las sillas y los frenos y dejadlos refrescarse en estos prados.
—Bien dijisteis, señor —responden los francos.
EL EMPERADOR Carlos ha establecido su campamento. Desmontan los franceses en el país desierto, desensillan a sus corceles y les quitan de la cabeza los frenos dorados. Los dejan sueltos por los prados, donde hallarán hierba fresca a profusión; no pueden recibir otros cuidados. Los más extenuados duermen tendidos en el suelo. Esa noche no se monta guardia en el campo.
