La canción de Rolando

La canción de Rolando

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—A ti confío el mando de todas mis huestes —le dice, y monta después en su caballo bayo. Cuatro duques lo acompañan. Tanto cabalga que al fin avista Zaragoza. Echa pie a tierra en un zaguán de mármol y cuatro condes le sujetan el estribo. Por las gradas sube hasta el palacio, y Abraima corre a recibirlo, diciéndole:

—¡Desdichada de mí! ¡En mala hora nací, señor, que he perdido a mi rey con tal menoscabo!

Cae a los pies del emir, que la levanta, y suben ambos a la cámara, llenos de aflicción.

CCII

CUANDO el rey Marsil distingue a Baligán, llama a dos sarracenos de España y les ordena:

—Tomadme en vuestros brazos e incorporadme.

Con su mano izquierda toma uno de sus guantes y dice:

—Señor rey, emir, os devuelvo todas mis tierras, y Zaragoza, con el feudo que de ella depende. He venido a mi perdición, y conmigo he perdido a todo mi pueblo.

—Gran pesadumbre siento por ello —responde el emir—; mas no puedo demorar por más tiempo junto a vos: sé que Carlos no me esperará. No obstante, acepto vuestro guante.

Abismado en su dolor, se aleja llorando. Desciende las gradas del palacio, monta su corcel y retorna hacia sus huestes hincando espuelas. Cabalga con tal premura que deja atrás a los otros, y grita a cada instante:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker