La canción de Rolando
La canción de Rolando GALLARDAMENTE cabalga el emperador. Su barba le cubre el pecho, fuera de la cota. Por amor a él imÃtanle los demás: asà habrán de reconocerse los cien mil franceses de su cuerpo de batalla. Salvan los montes y las cumbres rocosas, los valles profundos y los siniestros desfiladeros. Dejan atrás los puertos y las comarcas salvajes. Penetran en España y toman posición en una planicie.
Retornan hacia Baligán sus enviados. Un sirio le dice el mensaje:
—Hemos visto a Carlos, el rey soberbio. Orgullosos son sus hombres y no habrán de faltarle. Armaos al punto: libraréis batalla.
—Espléndida se anuncia —dice Baligán—. ¡Haced sonar vuestros clarines para que lo sepan mis sarracenos!
