La canción de Rolando
La canción de Rolando GRANDES son los ejércitos, gallardos los cuerpos de batalla. No hay entre franceses y moros ni monte ni valle, ni collado, ni selva ni bosque que pueda disimular una hueste: se contemplan frente a frente, sobre la tierra llana.
Y dice Baligán:
— ¡Adelante, mis sarracenos! ¡Cabalgad para buscar la lucha!
Amborio de Oliferna es portador de la insignia. Al verla, los infieles claman «¡Preciosa!», que es su grito de guerra.
Y dicen los franceses:
—¡Sea este dÃa el de vuestra perdición! —Y añaden luego, con voz potente—: ¡Montjoie!
El emperador hace tocar los clarines, y el olifante, que a todos conforta. Los infieles dicen:
—Magnifico es el ejército de Carlos. Será una batalla de gran violencia y reciedumbre.
ANCHUROSO es el llano y a lo lejos se extiende la comarca. Centellean los yelmos de oro guarnecidos de piedras preciosas, y los escudos y las cotas bruñidas, y las picas y los gonfalones atados a los hierros. Pregonan los clarines; sus voces son muy claras, y muy agudas las notas del olifante.
El emir llama a su hermano Canabeu, el rey de Floredea dueño de las tierras hasta Valsevré. Le muestra los cuerpos de ejército de Carlos y le dice:
