La canción de Rolando
La canción de Rolando —SEÑORES barones —dice el emperador Carlos—, el rey Marsil me ha enviado sus mensajeros. Desea darme de sus riquezas a profusión: osos y leones, perros amaestrados para que se les pueda llevar con correa, setecientos camellos y mil azores a punto de ser mudados, cuatrocientas muÃas cargadas de oro de Arabia y además cincuenta carros. Pero me pide que me retire a Francia: dice que me seguirá a Aquisgrán, a mi palacio, y que recibirá nuestra ley, la más santa, según confiesa; será cristiano, tendrá sus tierras como vasallo mÃo. Pero ignoro cuál es el fondo de su corazón.
—Desconfiemos —dicen los franceses.
EL EMPERADOR ha expresado su pensamiento. El conde Rolando, que no está de acuerdo, al momento se yergue para contrariarlo. Le dice al rey:
