La canción de Rolando
La canción de Rolando —¡Desdichado de vos, si creéis las palabras de Marsil! Son ya siete años enteros los que llevamos en España. He conquistado para vos Noples y Comibles; he tomado Valtierra y las tierras de Pina, Balaguer, Tudela y Sevil. Entonces el rey Marsil llevó a cabo una gran traición: envió a quince de sus infieles hacia vos, llevaban todos una rama de olivo en la mano y os dijeron las mismas palabras que ahora. Pedisteis consejo a vuestros franceses. A fe que os lo dieron muy insensato: enviasteis al infiel a dos de vuestros condes, uno era Basan y el otro. Basilio; cerca de Altamira, en pleno monte, cortó sus cabezas. ¡Continuad la guerra como la emprendisteis! Conducid a Zaragoza a la flor de vuestro ejército; ponedle sitio, así deba durar toda vuestra vida, y vengad aquellos que el traidor mandó matar.
EL EMPERADOR mantiene inclinada la cabeza. Alisa su barba y manosea su mostacho; ni aprueba a su sobrino, ni lo regaña: nada responde. Los franceses guardan silencio, excepto Ganelón. Se pone de pie, e irguiendo el cuerpo, se presenta ante Carlos. Con gran altivez comienza a hablar, y dice al rey: