La canción de Rolando
La canción de Rolando —Os irritáis sin motivo, ya que Carlos, que reina en Francia, os manda decir esto: recibid la ley de los cristianos, os entregará como feudo la mitad de España. La otra mitad será para Rolando, su sobrino: de ese modo habréis de compartir con un altivo señor. Si no os place aceptar este acuerdo, vendrá el rey a poner sitio a Zaragoza: se os tomará cautivo y de viva fuerza se os cargará de ligaduras; seréis conducido derechamente a Aquisgrán y no tendréis para el camino palafrén ni corcel, mulo ni mula, para poder cabalgar; se os arrojará sobre mala bestia de carga. Una vez allÃ, luego de juzgaros, se os cortará la cabeza. He aquà el breve que os envÃa nuestro emperador.
Se lo entrega al infiel, con la mano diestra.
MARSIL palidece de ira. Rompe el sello, tira la cera, mira el breve y lee lo que lleva escrito:
—Carlos, el rey que tiene a Francia bajo su dominio, me dice que traiga a mi memoria el dolor y la cólera que lo invadieron cuando corté las cabezas de Basan y su hermano Basilio, en los montes de Altamira. Si quiero preservar mi vida, es preciso que le envÃe a mi tÃo, el califa; de otro modo, jamás gozaré de su favor.
Entonces toma la palabra el hijo de Marsil:
—Ganelón ha hablado como un loco —le dice al rey—. Ha llegado demasiado lejos: no tiene derecho a la vida. Entregádmelo, y yo haré justicia.
