La canción de Rolando
La canción de Rolando HAN QUEDADO en España los doce pares; y con ellos veinte mil franceses que no conocen el miedo ni temen a la muerte. El emperador retorna a Francia; esconde su angustia bajo su manto. A su lado cabalga el duque Naimón, quien le dice:
—¿Qué puede causaros tan grande cuita? Responde Carlos:
—Quien me hace tal pregunta, me ofende. Tan grande es mi dolor que no puedo ocultarlo. Ganelón habrá de destruir a Francia. Esta noche un ángel me otorgó esta visión: Ganelón rompía mi lanza entre mis manos, y he aquí que ha elegido a mi sobrino para mandar la retaguardia. Lo he dejado en tierra extraña. ¡Dios!, si lo pierdo, nunca hallaré quien pueda reemplazarlo.
LLORA Carlomagno, no puede contenerse.
