La historia de Simbad el marino
La historia de Simbad el marino Cargado de riquezas y con la mano pronta para las dádivas, llegué a mi calle asÃ, y entré en mi casa, donde volvà a ver con buena salud a mi familia y a mis amigos. Y al punto compré gran cantidad de esclavos de uno y otro sexo, mamalik, mujeres hermosas, negros, tierras, casas y propiedades, como no tuve nunca, ni aun cuando murió mi padre. Con esta nueva vida olvidé las vicisitudes pasadas, las penas y los peligros sufridos, la tristeza del destierro, los sinsabores y fatigas del viaje. Tuve amigos numerosos y deliciosos, y durante largo tiempo vivà una vida llena de agrado y de placeres y exenta de preocupaciones y molestias, disfrutando con toda mi alma de cuanto me gustaba y comiendo manjares admirables y bebiendo bebidas deliciosas.
¡Y tal es el primero de mis viajes!
Pero mañana, si Alah quiere, os contaré, ¡oh invitados mÃos! el segundo de los siete viajes que emprendÃ, y que es bastante más extraordinario que el primero".
Y Simbad el Marino se encaró con Simbad el Cargador y le rogó que cenase con él. Luego, tras de haberle tratado con mucho miramiento y afabilidad, hizo que le entregaran mil monedas de oro, y antes de despedirle le invitó a volver al dÃa siguiente, diciéndole: "¡Para mÃ, tu urbanidad será siempre un placer y tus buenos modales una delicia!"