La historia de Simbad el marino
La historia de Simbad el marino Y contestó Simbad el Cargador: "¡Por encima de mi cabeza y de mis ojos! ¡Obedezco con respeto! ¡Y sea continua en tu casa la alegrÃa!, ¡oh señor mÃo!"
Salió entonces de allÃ, después de dar las gracias y llevarse consigo el regalo que acababa de recibir, y retornó a su hogar, maravillándose hasta el lÃmite de la maravilla, y pensó toda la noche en lo que acababa de escuchar y de experimentar.
Asà es que en cuanto amaneció apresuróse a volver a casa de Simbad el Marino...
En este momento de su narración, Schehrazada vió aparecer la mañana, y se calló discretamente.