La leyenda de Yurupary
La leyenda de Yurupary Con mil seducciones y artes diversas intentaron en vano hacer revivir los muertos sentidos de los pobrecitos.
Todas sus artes, todas sus seducciones se vieron frustradas; y al caer la noche las muchachas se retiraron sin haber podido obtener nada, prometiéndose, sin embargo, volver al dÃa siguiente.
Los viejos se quedaron mirándose entre sÃ, desalentados, sin cambiar una palabra, hasta que la madre del sueño vino a transportarlos al mundo de la imaginación; esa madre que a pesar de ser vieja y fea es amada por todos los vivientes.
Pero si los viejos hicieron tan mal papel durante el dÃa, en el sueño las cosas cambiaron.
Los papeles se invirtieron.
Eran ellos ahora los osados y ardientes y ellas las débiles y frÃas y fueron vencidas en el segundo asalto.
Al dÃa siguiente, al salir el sol, las jóvenes llegaron a la Yurupary-oca y encontraron a los viejos aún sumidos en el sueño. Aprovechando la ocasión se les metieron en las hamacas.
Sucedió entonces que al despertar los viejos, con el Sol ya alto, encontraron entre sus brazos a las mismas jóvenes con quienes habÃan compartido sus imaginarios goces durante la noche.