La leyenda de Yurupary
La leyenda de Yurupary Y los muchachos corrían de un lado a otro para protegerse del temporal.
Ualri desde la selva los llamó diciéndoles que allí había una casa donde podían protegerse.
Y se llevó el amuleto a la nariz y pidió ser transformado en casa, y se volvió casa, y los curumy entraron, y cuando el último hubo entrado, se cerró la puerta, y los muchachos de esta manera quedaron en la panza de Ualri, nuevamente convertido en hombre.
Y éste fue el castigo que Ualri les dio a los malvados muchachos.
Cuando llegó la noche y los nunuiba no vieron regresar a los muchachos que habían ido a recoger uakú, fueron con las madres de los desaparecidos a dar nuevas del hecho al tuixáua.
Y el tuixáua mandó llamar al payé para interrogarlo.
Y el payé, después de haber bebido un poco de caragirú de la luna, y de haber encendido su cigarro de tauary, fue al desembarcadero para hacer los conjuros necesarios.
Cuando volvió dijo:
—Los curumy están en la panza de uno de los viejos que viven en la piedra; fueron tragados durante el temporal de hoy. Para salvarlos es necesario preparar mucho capy y mucho cachiri con qué emborrachar mañana a esos viejos para ver si el que los ha tragado los vomita.