La leyenda de Yurupary
La leyenda de Yurupary Y Diadue y sus compañeras corrieron de vuelta, y cuando llegaron a la sala de la fiesta, Ualri estaba sentado en un extremo y de sus huesos aún salía aquella música festiva ya oída, pero ahora en tono muy bajo.
El payé dijo entonces al tuixáua que los muchachos acababan de morir.
—Y ahora, terminemos con él para dar un ejemplo a sus compañeros, antes de que se nos escape y sea imposible hacerlo.
Y untó de manufá a quienes debían atrapar a Ualri, pues éste era el único antídoto contra la maracaimbara que lo defendía.
Y ordenó a Diadue que durante la lucha y aprovechando un momento favorable, tratase de sacarle a Ualri la maracaimbara que escondía en la nariz.
Se hizo como se había dicho.
Cuando el Sol llegó a la mitad del cielo, el payé entró en la sala y se precipitó inmediatamente sobre Ualri, y los dos se convirtieron en uno y cayeron al suelo.
Los hombres, que estaban escondidos en la sala de ayuno de las muchachas, corrieron al lugar de la lucha provistos de cuerdas para atar a Ualri.
Diadue se le arrojó rápidamente a la cabeza para arrebatarle el amuleto, pero él, conociendo su intención, con un supremo esfuerzo se quitó con una mano la maracaimbara de la nariz y se la tragó.