La leyenda de Yurupary
La leyenda de Yurupary De los huesos de Ualri, en el ardor de la lucha, salió una música espantosa.
Sus compañeros, soñolientos y con la mente pesada por la borrachera, asistÃan a todo con los brazos cruzados.
Después de una lucha de dos medidas de tiempo, Ualri quedó vencido porque el payé le echó encima una cuia de manufá rallado que le hizo perder la fuerza.
Y fue atado y arrastrado al centro de la sala, y entonces preguntó a sus enemigos:
—¿Por qué me hacen esto?
—¿No sabes por qué? ¿Qué has hecho con los muchachos que fueron a recoger uakú?
—¿Es por eso? Ellos me quisieron dar muerte y yo me vengué.
—Si ellos atentaron contra tu vida, no fue a sabiendas, —dijo el payé—; eran jóvenes inocentes y solo conocÃan dos cosas en la vida: la dulzura de los frutos que buscaban en el bosque para comer y la dulzura del seno de sus madres donde de noche se dormÃan, cansados de las fatigas del dÃa.
Quisiste ignorarlo, y, por lo tanto, morirás, pagando con la vida la maldad de tu corazón. Morirás cuando los uacuráua comiencen a volar sobre nuestras cabezas.