La leyenda de Yurupary
La leyenda de Yurupary —Ya que debo morir, —dijo Ualri—, que me pongan boca arriba sobre una hoguera. Y cuando mi cuerpo esté ardiendo, te ruego que vengas a mirar encima de mi vientre, porque es de allà que saldrá mi amuleto; tómalo y dáselo a Diadue como recompensa de su traición.
Y cuando el Sol desaparecÃa y los uacuráua comenzaban a volar, llevaron al condenado al lugar del suplicio.
Y a lo largo del camino de sus huesos salÃa una música nueva, y el payé dijo al tuixáua:
—Es la música de Yurupary.
Y cuando Ualri vio la hoguera sobre la cual debÃa morir, exclamó:
—¡Ingrata Diadue! ¡No sabÃa que tu belleza me costarÃa tan cara! Pero ten la seguridad, y grábate bien esto en la mente: ¡mañana seré vengado!
El Sol habÃa desaparecido y numerosos sobre la cabeza de los nunuibas volaban los uacuráua, cuando el payé hizo arrojar sobre la hoguera al condenado.
De la boca de Ualri no se escapó un solo gemido.
Cuando su cuerpo comenzó a arder, el payé se aproximó para ver si de la boca salÃa la maracaimbara. En ese momento oyeron un ruido espantoso que estremeció la tierra, y del vientre de Ualri salió una passyua que se remontó hasta tocar el cielo.