La leyenda de Yurupary
La leyenda de Yurupary Solo entonces descubrieron al viejo payé, tranquilamente sentado entre ellas, sin que ninguna pudiera decir ni cuándo ni cómo había llegado.
Avergonzadas por haber sido sorprendidas in fraganti, quisieron huir, pero no pudieron; sus pies parecían clavados como piedras al suelo.
Y el payé habló así:
—Veo a mi pesar que nunca podrá encontrarse sobre la tierra una mujer paciente, discreta y capaz de guardar un secreto.
No hace mucho que el Sol me recomendó en el sueño evitar que las mujeres se aproximaran de noche a las orillas del lago. Y les advertí de esta prohibición; y ahora no solo las encuentro aquí a todas, sino que están además maquinando cosas vergonzosas contra nosotros los viejos, desobedeciendo de esta manera las órdenes de los que gobiernan el mundo.
Seucy, la señora del lago, cuyas aguas están contaminadas con esta impureza, no vendrá de ahora en adelante a bañarse aquí.
La generación que va a nacer mañana excluirá para siempre a las mujeres de participar en todo asunto de importancia.
Ante tales palabras las conspiradoras preguntaros excitadas:
—¿Si no está mintiendo, díganos, cómo y cuándo podrá esto suceder?