La muerte del Rey Arturo

La muerte del Rey Arturo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Señora, le responde Lanzarote, sabed que ya no debéis preocuparos de los dos hijos de Mordrez, pues los dos han muerto; pensad ahora qué vais a hacer. Si queréis y os agrada podéis ser señora y reina de todo el país, pues no encontraréis a nadie que os lo niegue. —¡Ay! ¡Ay! Buen y dulce amigo, he tenido tantos bienes y honores en esta vida, que ninguna dama de antes se me podría comparar, ni habrá ninguna comparable. Vos sabéis bien que yo y vos hemos hecho una cosa que no debíamos haber hecho; me parece que deberíamos emplear el resto de nuestras vidas en servir a Nuestro Señor. Tened por seguro que no volveré al siglo, pues he entrado aquí para servir a Dios». Cuando Lanzarote oye estas palabras, le contesta llorando: «Señora, pues así os place, a mí me agrada. Sabed que yo me iré a algún lugar donde encuentre a un santo hombre, en una ermita, que me reciba por compañero y serviré a Dios el resto de mi vida». La reina le responde que le parece bien.

Así encuentra Lanzarote a la reina en la abadía en la que había entrado y permaneció dos días completos; al tercer día, tomó Lanzarote permiso de la reina llorando; ella lo encomendó a Nuestro Señor, para que lo proteja de todo mal y lo mantenga a su servicio.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker