La Perla numero 11
La Perla numero 11 Hacia el final de la semana, Caroline, tras completar y poner en orden todos sus asuntos, me entregó tres millones de francos, y joyas que suponen otro millón; al día siguiente salimos de San Petersburgo.
Tras pedirles que se aprovisionasen con todo un completo atavío masculino, nos ponemos en camino de Francia, a la que ya echo de menos, pues deseo poner en práctica todas mis ideas sobre el placer, las que estoy decidido rivalicen, si no las superan, todo lo que uno haya oído o visto de los países orientales. Tras pasar la frontera francesa, fuimos hacia mi castillo, desde donde, después de dejar a mis queridas, sigo camino hacia París.
Al llegar a la capital, me dirijo hacia el mejor tapicero y le digo que quiero que realice mis deseos, sin pararse a pensar en los gastos que pueda incurrir.
Tras decirle que emplee los materiales más ricos que pueda encontrar, le entrego como anticipo un cheque de cien mil francos, con el privilegio de poder retirar más fondos de mis banqueros sin mi permiso, si ello fuera necesario.
Mis órdenes es que todo esté listo en un mes. Luego me pongo a buscar a algunos de los socios del club, de donde rapté a Celestine.