La Perla numero 11
La Perla numero 11 Pasé unos seis u ocho dÃas en ParÃs, haciendo pedidos a joyeros y plateros para que me surtieran con todo tipo de caprichos y antojos, sin olvidar pedirle a mi banquero que le escribiese a su agente en Londres para que me comprase una rápida falúa de gran tamaño, adornada de la forma más rica que encontrase, sin tener en cuenta su costo, y con una tripulación lista y deseosa de servirme en cualquier cosa que pudiera desear. También le dije que la enviasen al Castillo, junto a la costa de Bretaña, donde una pequeña riada, enfrente al mar abierto, servÃa de excelente puerto para un navÃo.
Tras acabar con mis asuntos, me apresuré a volver al castillo, llevando conmigo un excelente arquitecto y varios albañiles.