La Perla numero 11
La Perla numero 11 Dicho esto se levantó para arrodillarse entre las piernas de ella. Apartó las blancas nalgas y le metió la polla en el coño.
A continuación, cogido a sus muslos, empezó a accionar rápidamente su cosa hacia dentro y hacia fuera, instándola a que empujara hacia atrás a fin de salir al encuentro de cada una de las embestidas de su polla.
Ella se agitaba y empujaba, y él le preguntó con voz ronca:
—¿La sientes, Joan? ¿Sientes mi polla?
—Sí, querido John, me la siento cada vez más adentro de mi coño... Así... ¡Métemela más,..., fóllame... fóllame... fóllame!
Luego cayeron ambos sobre el césped y yo me fui.
—¿Qué sentía tu coño, Susan, cuando viste aquella polla y los sorprendiste follando?
—Sentí que echaba fuego y tuve que frotármelo y apretármelo tan fuertemente como pude.
—¿Y los viste follar a menudo, Susan?
—Sí, muchas veces, y de todas las maneras imaginables. ¿Me creerás si te digo que una vez lo vi follársela por el culo, sin que a ella le importara lo más mínimo?
—¿Nunca te sorprendieron, Susan?
—Sí. Te contaré cómo ocurrió.