La Perla numero 11
La Perla numero 11 —Un dÃa me aproximé demasiado a ellos. Ella estaba de pie, apoyada de espaldas contra un árbol, mientras sostenÃa sus ropas alzadas. Él, arrodillado entre sus piernas, le besaba el coño. De repente él alzó la vista y ella dijo:
—Muy bien... para complacerte..., ahà lo tienes..., mira.
Y con un ruido silbado arrojó desde los velludos labios de su coño un torrente de lÃquido ámbar. Aún no habÃa derramado todo el lÃquido, cuando comenzó él de nuevo a besarla ahà y a chupar las gotas que escurrÃan de sus vellos.
—Ahora me toca a mà verte orinar, John.
—Bueno, si me coges la polla trataré de mear.
Ella se la sujetó en tanto que él orinaba, sin dejar de exprimirla un solo momento, cual si se tratara de la teta de una vaca, y una vez hubo terminado, comenzó a besarla y a chuparla.
—Tienes hoy la polla en gran forma. Observa cuán dura está.
La dobló hacia abajo y al soltarla de nuevo recobró su anterior estado de dureza, como impulsada por un resorte.
—Acuéstate de espaldas, John, y yo me montaré sobre ti. Sé que de ese modo te gusta.
De inmediato se echó él de espaldas, con su hermosa polla en plena erección.