La Perla numero 11
La Perla numero 11 Puso la lámpara en una mesilla a los pies de la cama, con lo cual el cuarto quedó bien iluminado; luego, sentándose en la cama abrió su bata y mostró su larga y caída polla, y cogiendo a los dos mozos los sentó sobre su regazo, lo que hicieron sobre sus muslos desnudos, mientras él los besaba y les metía la lengua en las bocas, o les cogía y comparaba las dos pichas encantadoras.
Esto sólo fue un juego preliminar; luego, tras pedirle a Reuben que le diese vaselina, la cual debía estar debajo de la cama, se quitó el último vestigio de vestimenta que llevaba y se estiró en la cama hacia atrás.
—Bien, mi hermoso y gordezuelo chico —dijo, dirigiéndose al paje—, inclínate sobre mi pecho y dame que te chupe la polla, y ahora Will, móntalo por el culo. Yo te dirigiré el nabo hacia el agujero.