Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland El mago africano, advirtiendo que la madre de Aladino se enternecía con el recuerdo de su marido y se renovaba su dolor, cambió de tema y, dirigiéndose a Aladino, le preguntó su nombre. «Me llamo Aladino», le dijo. «Y bien, Aladino», repuso el mago, «¿en qué te ocupas? ¿Sabes algún oficio?».
A esta pregunta, Aladino bajó la vista desconcertado; pero su madre, tomando la palabra, dijo: «Aladino es un holgazán. Su padre hizo todo lo posible, mientras vivía, por enseñarle su oficio, y no pudo conseguirlo; y desde que murió, a pesar de todo lo que he podido decirle y le repito a diario, no tiene otro oficio que no sea el de vagabundo y pasa todo su tiempo jugando con los muchachos, como has podido ver, sin pensar que ya no es uno de ellos; y si tú no logras que se avergüence y que aprenda la lección, yo desespero de que vaya a cambiar. Sabe que su padre no ha dejado ningún bien, y ve que lo que hago durante todo el día, hilar algodón, apenas nos procura el pan cotidiano. Por mi parte, estoy decidida a cerrarle la puerta uno de estos días y a enviarle a buscar el sustento fuera de esta casa.»