Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland Aladino, que no había caminado tanto en su vida, se sentía muy fatigado por una marcha tan larga. «Tío», dijo al mago africano, «¿adónde vamos? Hemos dejado atrás los jardines hace ya tiempo y no veo más que montañas. Si seguimos avanzando, no sé si tendré fuerzas suficientes para volver a la ciudad.» «Ten ánimo, sobrino», le dijo el falso tío, «quiero que veas otro jardín que supera a todos los que acabas de ver; no está lejos de aquí, pocos pasos nos separan de él; cuando lleguemos, tú mismo me dirás si no te hubiera fastidiado no haberlo visto estando tan cerca.» Aladino se dejó convencer, y el mago lo condujo aún más lejos, entreteniéndolo con diversas y divertidas historias para hacerle el camino menos enojoso y la fatiga más soportable.