Las mil y una noches segun Galland

Las mil y una noches segun Galland

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando se hubieron sentado, el mago africano sacó de un hato que llevaba al cinto pastelillos y varios tipos de frutas de las que se había provisto, y extendió los manjares sobre los bordes del estanque. Compartió un pastelillo con Aladino y, en cuanto a las frutas, dejó al muchacho la libertad de escoger las que fuesen más de su gusto. Durante el piscolabis, entretuvo a su supuesto sobrino con muchas enseñanzas, exhortándolo a no seguir frecuentando a muchachos de su edad y a buscar más bien la compañía de hombres juiciosos y prudentes, escuchándolos y obteniendo provecho de su conversación. «Muy pronto», le decía, «serás un hombre como ellos, y conviene que te acostumbres desde ahora a decir cosas atinadas, siguiendo su ejemplo.» Terminada la merienda, se levantaron y prosiguieron su camino a través de los jardines, que no estaban separados unos de otros sino por pequeños fosos que señalaban sus confines, pero que no impedían el paso. La buena fe hacía que los ciudadanos de aquella capital no tomasen otras precauciones para impedirse perjudicarse mutuamente. Insensiblemente el mago africano condujo a Aladino mucho más allá de los jardines, y lo hizo atravesar campos que lo llevaron hasta bastante cerca de las montañas.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker