Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland Aladino siguió los consejos de su madre: comió tranquilamente y poco a poco, y bebió en la debida proporción. Cuando hubo terminado: «Madre mía», dijo, «debería quejarme de ti, que me has abandonado con tanta facilidad a la discreción de un hombre que abrigaba el propósito de perderme y que, en este momento en que te hablo, cree mi muerte tan cierta que no duda que ya no estoy con vida o que debo perderla al despuntar el día; pero tú creíste que era mi tío y yo lo creí como tú. ¿Es que podíamos pensar otra cosa de un hombre que me colmaba de caricias y bienes, y me hacía tantas promesas ventajosas? Debes saber, madre mía, que no es más que un traidor, un malvado, un bribón. Sus beneficios y sus promesas sólo tenían el objetivo de perderme, como te he dicho, sin que ni tú ni yo podamos adivinar la causa. Por mi parte, puedo asegurar que no le he dado el más mínimo motivo para que me tratase de tan mala manera. Tú misma te harás cargo de ello por el relato fiel que voy a hacerte oír de cuanto ha sucedido desde que me separé de ti hasta la ejecución de su pernicioso designio.»