Las mil y una noches segun Galland
Las mil y una noches segun Galland Aladino le dijo: «Tengo hambre, tráeme algo de comer.» El genio desapareció, y pocos instantes después reapareció cargado con un servicio de mesa semejante al que había traído la vez anterior; lo depositó sobre el sofá y, al punto, desapareció.
La madre de Aladino, advertida de las intenciones de su hijo, había salido adrede con algún pretexto, a fin de no encontrarse en la casa durante la aparición del genio. Volvió poco después, vio la mesa magníficamente provista, y quedó tan estupefacta ante los efectos prodigiosos de la lámpara como en la primera ocasión. Aladino y su madre se sentaron a la mesa; y después de la comida les quedó todavía con qué alimentarse con holgura los dos días siguientes.